Asteko kronika . GAZTELERAZ
eajandoain @ 18:49
Al mes de su toma de posesión, Patxi López aseguraba que ya se notaba el “cambio”. Más de uno se preguntaba cómo podía hacer esta afirmación cuando –en las comparecencias en el Parlamento- sus consejeros alegaban que “sólo llevaban un mes” para justificar el desconocimiento de las materias de sus Departamentos y la imposibilidad de concretar las iniciativas que pensaban desarrollar en los próximo cuatro años.
Pero la verdad es que quienes nos sorprendíamos cuando escuchábamos a López tenemos que admitir que el famoso “cambio” es una realidad. No tenemos más que ver el nuevo mapa del tiempo en ETB para comprobar el “cambio”. Como Euskal Herria no existe –es una entelequia nacionalista-, además de los siete herrialdes, el nuevo equipo de Alberto Surio nos incluye las predicciones de Cantabria, La Rioja, el norte de Aragón… Y no es por una cuestión política. ¡Qué va! Se trata de facilitar un mejor servicio a la ciudadanía -porque ahora todos somos ciudadanos y ciudadanas, no hay vascas y vascos-. Ya lo decía López en campaña: ellos iban a preocuparse de resolver los “problemas reales” de los ciudadanos en vez de complicarles la vida con problemas identitarios fruto de la imaginación de los nacionalistas. Y, evidentemente, el mapa del tiempo es una prioridad para la mayoría de los habitantes de la CAV.
Pero el “cambio” no termina ahí. El consejero de Sanidad nos anuncia que, “en las próximas ofertas de empleo público, el euskera no tendrá el peso que ha tenido hasta ahora”. Alega que, de este modo, conseguiremos atraer a los mejores profesionales que, por no saber euskera, descartan venir a Euskadi. Frente a esta aseveración, lo cierto es que, en la última OPE, para cubrir 2.500 plazas se presentaron 90.000 personas. A la vista de los números, no parece que el requisito del euskera sea un impedimento para atraer a profesionales.
Por otra parte, el consejero asegura que una persona que está en el puesto 35 en las listas de contratación cae inmediatamente hasta el puesto 135 por culpa del euskera. Y la realidad es que el primer paso para obtener una plaza en Osakidetza es hacer un examen en el se puede obtener un máximo de 100 puntos, y con 50 se aprueba. Luego, hay una segunda fase de méritos en la que, en función del resultado del examen, se obtiene un máximo de 76 puntos; la experiencia contabiliza hasta 40 puntos; la formación y los cursos de postgrado, 20 puntos; y el euskera, 16. Como se puede comprobar, el elemento discriminatorio a la hora de obtener una plaza en Osakidetza no es el conocimiento o desconocimiento del euskera, sino el cómputo global de todos los puntos obtenidos en las fases mencionadas. Pero lo realmente grave es que el consejero de Sanidad obvie que, en este país, hay dos lenguas oficiales, el euskera y el castellano, y que todos los usuarios de Osakidetza –“ciudadanos” y “ciudadanas”- tienen derecho a ser atendidos en las dos lenguas. Y no sólo eso sino que, tal y como afirma el presidente de la Asociación Española de Pediatría, “la homologación debe cuidar que el facultativo sea conocedor del idioma, ya que si no podría resentirse la calidad asistencial de nuestro país”. Al parecer lo que vale para España no vale para Euskadi. Pero, ¿no habíamos quedado que esto era España?
El propio Patxi López no quiere ser menos que sus consejeros y también aporta su granito de arena al “cambio”. Por primera vez en nueve legislaturas, un lehendakari no presenta Programa de Gobierno. Hurta a la Cámara Vasca una herramienta básica de control parlamentario. A pesar de que la Ley de Gobierno establece que “corresponde al Lehendakari definir el Programa de Gobierno”, López se niega a detallar por escrito los compromisos que asume para los próximos cuatro años y se limita a decir que su Programa de Gobierno es el programa electoral del PSE.
Pero, probablemente, la mayoría de la ciudadanía no sabe que esto está pasando porque ningún medio de comunicación lo cuenta. Estas dos cuestiones –la del euskera en Osakidetza y la del Programa de Gobierno- se trataron en el último Pleno de Control del Parlamento pero nadie recogió los argumentos de Eider Mendoza (EAJ-PNV) –los que hemos expuesto aquí-; sin embargo, sí pudimos escuchar, en todos los medios, al Consejero de Sanidad diciendo que, “por el euskera, alguien que está en el puesto 35 en las listas de contratación cae, inmediatamente, hasta el 135”. En el caso de la interpelación de Joseba Egibar a Patxi López, tuvieron el detalle de incluir un corte de voz del portavoz jeltzale –al fin y al cabo el PNV es el partido mayoritario en la Cámara-, pero los que asistimos al debate podemos certificar que lo que transmitieron los medios de comunicación no refleja, ni de lejos, lo que se vivió en el hemiciclo. Si alguien quiere comprobarlo sólo tiene que entrar en la página web del Parlamento y ver el vídeo de la sesión. Una vez más, Patxi López quedó en evidencia.
Esto son sólo algunos ejemplos de que el “cambio” ya es una realidad. La lista se haría interminable. Y, en algunos casos, no podríamos concretar en qué consiste “el cambio” ya que las diferencias de criterio entre los distintos cargos del Ejecutivo López nos hacen dudar. Así, no sabemos si ya “no hay más víctimas que las de ETA”, como asegura Idoia Mendia, o si las víctimas de los GAL y del 3 de marzo siguen siendo víctimas, como parece apuntar Maixabel Lasa.
Tampoco podemos olvidar la colocación de la bandera española en la cruz del Gorbea, la presencia de las Fuerzas de Seguridad del Estado en la Casa de Juntas de Gernika o que la presidenta del Parlamento reciba a un alto mando de la Guardia Civil. Evidentemente, también son “cambios”. Al parecer, resulta imprescindible transmitir que esto es España y dar la sensación que esto es lo normal, que hasta ahora vivíamos una situación anormal.
Hasta aquí los cambios reales. Porque también nos encontramos con que –siguiendo la máxima de Goebbels, el ministro de Propaganda nazi- a fuerza de repetir pretenden transformar la realidad. Así, escuchamos a López reiterar que los socialistas “ han ganado la confianza de la ciudadanía” y la ciudadanía vasca les “ha elegido para dirigir este país”, cuando la realidad es que a él no le ha elegido la ciudadanía de este país; es Lehendakari gracias a los 25 votos del PSE, 13 votos del PP, la Ley de Partidos y una sentencia judicial. Esto es sólo una muestra, pero podríamos aportar otras muchas. Con el altavoz de los medios comunicación, intentan hacernos creer que se ha producido un cambio sociológico en Euskadi: ahora existe una mayoría constitucionalista. Pero, por mucho que les moleste, Euskadi sigue siendo nacionalista. Los datos no engañan. El PNV obtuvo 81.488 votos más que el PSOE en las últimas autonómicas. Y los votos de PNV, Aralar y EA (los partidos que votaron a Ibarretxe en la investidura) sumaron 500.312 votos, 13.819 más que la suma de los votos de PSOE, PP y UPD. Si sumamos los de EB (que se abstuvo en la investidura pero gobernaba en coalición con PNV y EA en la anterior legislatura) la diferencia alcanza los 50.192 votos. Y esto sin contar a la izquierda abertzale, que se ha quedado fuera porque el PSOE y el PP sabían que tenían que hacer trampas para poder llegar a Ajuria Enea. Esta es una cuestión que requiere de otro artículo. Intentan hacernos creer que es normal que miles de personas tengan restringidos sus derechos civiles y políticos.

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